Taller de sonido que realicé con el cuenco tibetano como herramienta en el estudio Circletime. Fotografías de Tere Raffray.

Todo en la naturaleza consiste en vibraciones. La influencia de los sonidos y ruidos en el cuerpo, la mente y el alma ha sido seriamente subestimado.

Desde hace siglos, los lamas y magos del Tíbet fabrican y utilizan unos cuencos metálicos especiales para inducir estados mentales de profundo bienestar, relajación y meditación, así como para tratar determinadas dolencias del cuerpo y de la mente.

Los cuencos producen una gama de sonidos armónicos o sobretonos -un sonido fundamental del que se desprenden otros más agudos que guardan una relación armónica entre sí- que inunda la habitación durante tiempo. Los sonidos varían en función de cómo se maneje la baqueta y de la forma, el espesor y la composición metálica del recipiente.

Fabricados artesanalmente, los cuencos tibetanos, se fraguan casi siempre a partir de la aleación de siete metales, cada uno de los cuales simboliza un planeta: oro (Sol), plata (Luna), mercurio (Mercurio), hierro (Marte), plomo (Saturno), estaño (Júpiter) y cobre (Venus).

CIRCLETIME STUDIO. TALLER DE SONIDO